Sesión Febrero 27 de 2016

El pasado sábado en la Sesión de ComidaSana con Ana María retomamos algunos de los temas tratados en los Conversatorios para integrarlos alrededor del tema de la alimentación.

Ana Maria repartió trabajos y empezamos la preparación de los platos

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Los asistentes representábamos cuatro grupos principales de comensales: Cáncer activo, en tratamiento post intervención invasiva; cinco años después (aun en período de observación); y un grupo de personas sanas.
Aquí tenemos una reflexión sugerida por Catalina Soto: hay personas sanas con cáncer u otras condiciones físicas de salud y personas sin ninguna enfermedad física que no están sanas…
Repasamos temas como la oxidación; el efecto de la presencia de radicales libres en exceso en la creación de tumores (inflamación), campo fértil para la instalación de células cancerosas especialmente si la alimentación cotidiana acidifica el cuerpo; y la clasificación ayurvédica de tipologías para entender por ejemplo, porque la cebolla es buena para algunas constituciones y negativa para otras.

En una amena charla adicionalmente intercambiamos experiencias sobre terapias complementarias, constelaciones, regresiones, y otras; y degustamos un delicioso menú que permitió que los tres grupos alimenticios presentes, veganos, vegetarianos y comedetodo pudieran disfrutarlo.

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OXIDACION – ANTIOXIDANTES

La presencia en el organismo de radicales libres es normal, llegando en algún caso a actuar como intermediarios de los procesos normales de biosíntesis. El propio organismo tiene procedimientos enzimáticos para regularlos y destruir su exceso.
El problema surge con la proliferación excesiva de estas moléculas, llegando a un punto en el que el propio organismo ya no es capaz de ejercer el control sobre esta proliferación y puede producirse daño en los órganos.
Por su constitución química, los radicales libres tienen electrones sobrantes en su molécula, lo que les hace ser muy reactivos, confiriéndoles una gran necesidad de combinarse. En nuestro cuerpo se combinan con moléculas de hidratos de carbono, lípidos, proteínas, ácidos nucleicos, etc… que, oxidadas a su vez, devienen inestables y actúan sobre otras, y así sucesivamente, generando reacciones en cadena.
Los radicales libres atacan a componentes vitales de las células, bloqueando las membranas celulares, impidiendo los intercambios normales, dañando las mitocondrias, motor energético de las células.
La realidad es que hoy en día, el ser humano está cada vez más y más expuesto a agentes oxidantes: contaminación, alimentos oxidados (rancios, con un grado de descomposición, etc.), tabaco, alcohol, estrés y desvelos, etc.

Dentro de las situaciones asociadas con la producción de radicales libres encontramos

* Respuestas inflamatorias
* Respuestas inmunológicas

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INFLAMACION – ANTI – INFLAMATORIOS
Cuando los tejidos se ven atacados y miles de células mueren, emiten unas sustancias químicas que desencadenan una reacción inflamatoria.
De este modo, cuando se pinche, se queme o sufra un rasguño, pero también al tener una infección de origen vírico o bacteriano, puede notar dolor en un determinado lugar. Y este lugar acabará enrojeciendo, calentándose e hinchándose: se trata de la inflamación.
Esta inflamación comporta cuatro etapas:
1. Demolición: las células del sistema inmunitario acuden primero a destruir al agente responsable de la infección (los microbios) gracias a unas moléculas agresivas, entre ellas los potentes radicales libres.
2. Limpieza y evacuación de restos: a continuación, limpian las células muertas, gracias a las enzimas, y evacúan los restos al flujo sanguíneo o mediante el pus.
3. Colocación de nuevos conductos: impulsan el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos para hacer llegar lo más rápido posible los nutrientes y las células de reemplazo a los tejidos dañados.
4. Reconstrucción: por último, rocían las células de alrededor con unos productos llamados “factores de crecimiento” que, como su nombre indica, van a estimular la reproducción de las células cercanas con el fin de sustituir las células muertas y permitir la cicatrización.
Se trata de un servicio “todo incluido” que nos presta el sistema inmunitario. Así pues, la inflamación es un fenómeno altamente deseable, siempre que tenga una duración limitada, y por eso es mejor, si es posible, no combatirla con medicamentos antiinflamatorios, que dificultarían esta labor.
Pero la realidad siempre tiene otra cara, y en este caso una nada desdeñable.
Si los tejidos se ven agredidos de manera continua, durante un largo periodo, se instala una inflamación crónica (duradera). Cada uno de los mecanismos de la inflamación antes descritos, que parecen tan maravillosos, se vuelven tan temiblemente eficaces que favorecen la aparición y el desarrollo de tumores cancerosos:
1. Demolición: los radicales libres, que destruyen los microbios y las células enfermas, favorecen las mutaciones de ADN tanto en las células sanas como en las tumorales. Estas células mutantes, a su vez, corren el riesgo de volverse incontrolables y acelerar la formación o el crecimiento de tumores.
2. Limpieza y evacuación de restos: las enzimas, que trabajaban tan bien a la hora de digerir los microbios y las células muertas, debilitan el apoyo mutuo entre la comunidad celular. Se sabe que la división celular está controlada por la presencia, alrededor de una célula, de otras células. Desvinculada de sus vecinas, la célula pierde el autocontrol de su tamaño y crecimiento y empieza a multiplicarse de manera desordenada. Y lo que es peor, en caso de tumor, las enzimas pueden romperlas en trocitos pequeños que se unirán al flujo sanguíneo y se instalarán en otras partes del organismo, donde originarán nuevos tumores (metástasis).
3. Colocación de nuevos conductos: vérselas con un tumor es una verdadera catástrofe. Una mayor irrigación sanguínea implica, evidentemente, más glucosa y un crecimiento más rápido. La investigación actual contra el cáncer pretende precisamente crear medicamentos que detengan la “angiogénesis”, palabra que usan los médicos para designar la creación de nuevos vasos sanguíneos.
4. Reconstrucción: es todavía peor, ya que los factores de crecimiento aceleran la multiplicación de las células cancerosas.
Así pues, esta hecatombe debida a la inflamación es catastrófica para el enfermo. Y eso no es todo, ya que la inflamación favorece la llegada de macrófagos (un tipo de glóbulo blanco que se “come” el material extraño en el cuerpo) al tumor, que destruyen las células del sistema inmunitario (es decir, los linfocitos asesinos, que son los encargados de destruir las células infectadas por virus o bacterias o las inflamadas), que precisamente se habían desplazado ahí de emergencia para atacar las células cancerosas
Estos fenómenos inflamatorios pueden ser tan violentos que pueden crear cánceres a partir de la nada, y no sólo favorecer el crecimiento de tumores ya existentes.
Es el caso del cáncer de estómago, que se desarrolla tras una inflamación provocada por la presencia de una bacteria, el Helicobacter pylori, así como el de las hepatitis B, que pueden acabar derivando en cáncer de los hepatocitos, o el del cáncer de próstata, provocado por una inflamación de la próstata (prostatitis).
La lucha contra la inflamación es pues indispensable, pero hay que tener cuidado, ya que el cuerpo también va a necesitar actuar para destruir las células cancerosas, principalmente por medio de los linfocitos asesinos.
Lo primero que hay que hacer es restaurar de emergencia, si es que no se ha hecho todavía, el contenido de ácidos grasos omega 3 de los tejidos.
Pero el organismo no puede sintetizar estos ácidos grasos (llamados ácidos grasos esenciales), que son algo así como las estrellas de la medicina natural, así que debe introducirlos a través de la alimentación. El problema es que los productos alimentarios que contienen omega 3 apenas se consumen en la actualidad, y de hecho la mayor parte de la población no los llega a comer nunca. Podemos encontrarlos en el pescado pequeño graso (tipo anchoas, arenques, sardinas), en el aceite de linaza o de nuez y también en la verdolaga.
Una vez absorbidos, el cuerpo los transforma parcialmente en EPA y DHA, luego en prostaglandinas de tipo 1, cuya acción como antiinflamatorio es bien conocida en la actualidad.
Así, en las mamas, cuanto más aumenta el DHA, se constata un menor desarrollo de tumores.
En un tratamiento contra el cáncer mediante radio o quimioterapia, es más fácil que el tumor remita cuando los tejidos son ricos en ácidos grasos poliinsaturados (entre ellos los omega 3).

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“QUE EL ALIMENTO SEA TU MEDICINA, QUE TU MEDICINA SEA EL ALIMENTO”.
HIPÓCRATES.
Las dietas normales basadas principalmente en cereales, carnes y grasas, por un lado generan la energía que requerimos, pero por el otro son razón de la acidificación de la sangre y del cuerpo. Al encontrarse un cuerpo en estado ácido, la sangre lleva menos oxígeno a las células por la limitada capacidad de la hemoglobina de absorber oxígeno. La acidificación del cuerpo y de la sangre limita el intercambio bioquímico afectando la entrega de nutrientes y recolección de toxinas y por ende el adecuado funcionamiento de las células. Las células mueren, la regeneración celular es deficiente, se acumulan radicales libres que oxidan nuestros capilares, empiezan a morir mayor cantidad de células en menor tiempo, las células muertas se convierten en desechos ácidos que se acumulan ya que no pueden ser recolectados adecuadamente por la sangre por su limitada capacidad.
Los órganos comienzan a mal funcionar y aparece el envejecimiento. Nuestra piel pierde elasticidad, aparecen las arrugas, las manchas en la cara, en las manos… y por dentro… todo lo ya comentado
El origen del 90% de las patologías son causadas por los radicales libres generados por nuestro organismo debido al proceso de oxidación y acelerado por a un modo de vida estresante, una mala alimentación, la falta de sueño reparador, aportes insuficientes de agua de calidad, un ambiente contaminado.
Una dieta basada en comida rápida, precocinados, bollería industrial, mucha grasa, excesiva cantidad de carne y una cantidad insuficiente de frutas y verduras aceleran el proceso de acidificación del organismo. El resultado es un sistema inmune débil, poco capaz de defenderse, sin vitalidad

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ALIMENTOS y CONSTITUCIÓN
Todos los alimentos favorecen o reducen las cualidades de las respectivas doshas o constituciones del cuerpo.
Rasa , (Sabores. Influencia de los sabores en la salud) literalmente es la percepción del sabor de las distintas substancias que se ingieren. El Ayurveda ha desarrollado una ciencia completa de los usos y combinaciones del sabor. Clasifica 6 sabores básicos: ácido: amla rasa, amargo: tikta rasa, astringente: kasaya rasa, dulce: madhura rasa, picante: katu rasa y salado: lavana rasa. Sin embargo , el rasa no sólo es un descriptor del sabor de cada alimento, la disciplina ayurvédica lo reconoce como factor importante que afecta a nuestra salud. En cierta manera, es similar a la terapia del color que no sólo reconoce el atributo estético de cada color, sino que estudia y aplica la influencia del tono en la mente y la fisiología. Cada rasa tiene un efecto diferente y debieran equilibrarse en una dieta normal.
Hay que tener presente que no todas las plantas tienen un sólo sabor. Por lo general poseen varios combinados, por ejemplo, el ajo, descrito como picante, también posee todos los sabores con excepción del ácido. El Aloe vera posee los sabores: amarga, astringente, picante y dulce. Lo mismo sucede con la rosa, que esencialmente es un anti-pitta. El ajonjolí, usado como anti-vata es dulce, amargo y astringente. La papa blanca es dulce, astringente y salada (es anti-pitta). La canela es picante, dulce y astringente- La cúrcuma es amarga, picante y astringente (es anti-kapha).

Ciertos alimentos como el ghee (mantequilla clarificada) y la miel de abeja facilitan la asimilación de las plantas.
Las Rasas deben ser equilibradas en la dieta para obtener una nutrición óptima y buena salud. La ciencia de la nutrición está basada en el equilibrio de las 6 Rasas.
Durante el período de afecciones de un ser humano, el gusto de las hierbas y de la dieta se convierte en un factor terapéutico. Durante este período se debe tener mucho cuidado en utilizar aquellos alimentos que contengan las Rasas que lo beneficiarán.
Adicionalmente mencionamos el azúcar, su influencia en la salud del cuerpo, el Índice Glucemico de los alimentos y reconocimos que aun cuando es verdad que somos lo que comemos, la salud es también un reflejo de lo que hacemos, de la actitud vital.

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Esa es la razón por la que un estilo de vida no saludable puede afectar drásticamente a nuestra capacidad para mantener a raya las enfermedades.
Por lo tanto, consideramos los siguientes puntos para optimizar el sistema inmunitario:
* Hacer ejercicios diariamente: 30-60 min
* Limitar el alcohol, la cafeína, el azúcar (o eliminelos directamente)
* Comer muchas frutas y hortalizas diariamente
* Beber mucha agua pura
* No saltarse las comidas, haga 5 al dia
El exceso de estrés bloqueará el sistema inmunológico; haciendo que el cuerpo no sea capaz de hacer frente a todo, desde las bacterias a los virus de enfermedades graves. Hay que encontrar la manera de relajarse, porque es fundamental para un buen estado de salud.
Las siguientes técnicas ayudan:
* Yoga
* Meditación
* Baños con aceites calmantes, como la lavanda
* Pasear
* Lectura
* Rezar

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Cada uno, como en los alimentos, debe elegir la que más le guste, el rezo por su ritmo monocorde y tono bajo tiene efectos similares al canto budista. Una iglesia silenciosa es un magnifico lugar para la introspección personal.
Dormir poco va a disminuir las defensas inmunológicas a la mitad, así que hay que asegurarse de dormir al menos ocho horas por la noche. Si no se puede hacerlo hay que tratar al menos de hacer una siesta de 15 a 30 minutos durante el día. Aunque no tan beneficiosas como la noche de descanso, una siesta puede ayudar a evitar enfermedades.
Las buenas bacterias en el cuerpo deben ser más numerosas que las malas. Es una forma de ayudar a evitar infecciones.
Entre más nos cuidemos, más lo agradecerán el cuerpo, la mente y el espíritu. Regalar bienestar, vida y felicidad es la mejor manera de mantener un cuerpo sano.

 

 

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Las recetas de la Sesión:

CALDO DE POLLO

CARNE MOLIDA WOK

FRIJOLES REFRITOS

Guacamole

PICO DE GALLO

POLLO PARA TACOS

Quesadillas vegetarianas

Tacos mexicanos

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