Códigos Sagrados – C 154

INTRODUCCION

La biografía de Simone de Beauvoir escrita por Cristina Sánchez Muñoz que he estado leyendo en los últimos días, coincidiendo con dos hechos aislado pero sincrónicos,

a- un documental sobre la creación de “Imagine” de John Lennon canción que solo mucho tiempo después empezó a ser reconocida como de John y Yoko, ya que muchas de sus frases fueron inspiradas por Yoko Ono y publicadas en sus libros. Gran parte de la obra de Yoko (canto, escritura, música, películas, dibujos etc.) trata de temas como libertad de pensamiento, paz, lucha contra el racismo, la homofobia y el sexismo y la valoración de las pequeñas grandes sensaciones cotidianas.

b- El Dia de la Madre celebrado el pasado domingo donde muchas de las frases de felicitación están circunscritas a su condición biológica de madre.

me han llevado a reflexionar sobre el papel de la mujer en la sociedad actual.

En “El Segundo Sexo” Simone de Beauvoir reflexiona sobre este tema:

Segundo Sexo

Basta pasearse con los ojos abiertos para comprobar que la Humanidad se divide en dos categorías de individuos cuyos vestidos, rostro, cuerpo, sonrisa, porte, intereses, ocupaciones son manifiestamente diferentes. Acaso tales diferencias sean superficiales; tal vez estén destinadas a desaparecer. Lo que sí es seguro es que, por el momento, existen con deslumbrante evidencia. Si su función de hembra, no basta para definir a la mujer, si rehusamos también explicarla por «el eterno femenino» y si, no obstante, admitimos que, aunque sea a título provisional, hay mujeres en la Tierra, tendremos que plantearnos la pregunta: ¿qué es una mujer? El mismo enunciado del problema me sugiere inmediatamente una primera respuesta. Es significativo que yo lo plantee. A un hombre no se le ocurriría la idea de escribir un libro sobre la singular situación que ocupan los varones en la Humanidad2 . Si quiero definirme, estoy obligada antes de nada a declarar: «Soy una mujer»; esta verdad constituye el fondo del cual se extraerán todas las demás afirmaciones. Un hombre no comienza jamás por presentarse como individuo de un determinado sexo: que él sea hombre es algo que se da por supuesto. Es solo de una manera formal, en los registros de las alcaldías y en las declaraciones de identidad, donde las rúbricas de masculino y femenino aparecen como simétricas.

La relación de los dos sexos no es la de dos electricidades, la de dos polos: el hombre representa a la vez el positivo y el neutro. La mujer aparece como el negativo, ya que toda determinación le es imputada como limitación, sin reciprocidad. A veces, en el curso de discusiones abstractas, me ha irritado oír que los hombres me decían: «Usted piensa tal cosa porque es mujer.» Pero yo sabía que mi única defensa consistía en replicar: «Lo pienso así porque es verdad», eliminando de ese modo mi subjetividad. No era cosa de contestar: «Y usted piensa lo contrario porque es hombre», ya que se entiende que el hecho de ser hombre no es una singularidad; un hombre está en su derecho de serlo; es la mujer la que está en la sinrazón.

«La mujer es mujer en virtud de cierta falta de cualidades -decía Aristóteles-. Y debemos considerar el carácter de las mujeres como adoleciente de una imperfección natural.» Y, a continuación, Santo Tomás decreta que la mujer es un «hombre fallido», un ser «ocasional». Eso es lo que simboliza la historia del Génesis, donde Eva aparece como extraída, según frase de Bossuet, de un «hueso supernumerario» de Adán. La Humanidad es macho, y el hombre define a la mujer no en sí misma, sino con relación a él; no la considera como un ser autónomo. «La mujer, el ser relativo…», escribe Michelet.

Por doquier, en todo tiempo, el varón ha ostentado la satisfacción que le producía sentirse rey de la Creación. «Bendito sea Dios nuestro Señor y Señor de todos los mundos, por no haberme hecho mujer», dicen los judíos en sus oraciones matinales; mientras sus esposas murmuran con resignación: «Bendito sea el Señor, que me ha creado según su voluntad.» Entre los beneficios que Platón agradecía a los dioses, el primero era que le hubiesen creado libre y no esclavo, y el segundo, hombre y no mujer.

Aristófanes ha imaginado jocosamente, en Lisístrata, una asamblea de mujeres donde estas intentan explotar, en común y con fines sociales, la necesidad que de ellas tienen los hombres; pero solo se trata de una comedia. La leyenda que pretende que las sabinas raptadas opusieron a sus raptores una obstinada esterilidad cuenta igualmente que, al azotarlas con correas de cuero, los hombres doblegaron mágicamente su resistencia. La necesidad biológica -deseo sexual y deseo de posteridad- que sitúa al macho bajo la dependencia de la hembra, no ha liberado socialmente a la mujer

Claude Mauriac, hijo de Françoise Mauriac, -cuya poderosa originalidad todo el mundo admira- ha podido escribir a propósito de las mujeres: «Escuchamos con un tono (sic!) de cortés indiferencia… a la más brillante de ellas, sabiendo perfectamente que su espíritu refleja de manera más o menos deslumbrante ideas que provienen de nosotros.»

El Segundo Sexo concluye con esta afirmación:

Si desde la más tierna edad, la niña fuese educada con las mismas exigencias y los mismos honores, las mismas severidades y las mismas licencias que sus hermanos, participando en los mismos estudios, en los mismos juegos, prometida a un mismo porvenir, rodeada de hombres y mujeres que se le presentasen sin equívocos como iguales, el sentido del «complejo de castración» y el del «complejo de Edipo» quedarían profundamente modificados. Al asumir con los mismos títulos que el padre la responsabilidad material y moral de la pareja, la madre gozaría del mismo prestigio perdurable; la niña sentiría a su alrededor un mundo andrógino y no un mundo masculino; aunque se sintiera afectivamente más atraída por el padre -lo cual ni siquiera es seguro-, su amor por él estaría matizado por una voluntad de emulación y no por un sentimiento de impotencia: no se orientaría hacia la pasividad; autorizada a demostrar su valía en el trabajo y los deportes, rivalizando activamente con los muchachos.

Françoise Mauriac, Premio Nobel de Literatura escribió escandalizado: “Hemos alcanzado los limites de lo abyecto”. El Vaticano declaró prohibido el libro incluyéndolo en el “Index Librorium”. España bajo Franco lo censuró.

En Cataluña recientemente se incluyó el libro como conocimiento del existencialismo en la prueba de examen de ingreso a la Universidad. Un grupo de Diputados de la Cámara Provincial protestó.

Afortunadamente en los Conversatorios hemos podido apreciar como poco a poco la mujer va asumiendo un rol en la sociedad desde la igualdad sin renegar a su feminidad.

Diana Ceron y Carolina Rodriguez, quienes nos acompañan hoy, son prueba fehaciente de este proceso.

Diana inicia la presentación afirmando que no estamos solos, todos compartimos todo, y somos conscientes de ello cuando hablamos desde el corazón.
Carolina presenta a Diana: abogada, ejecutiva en grandes empresas, pero no se sentía haciendo lo que le gustaba. Renunció, conoció los Códigos Sagrados, escribió un libro, se ganó un premio, el libro aun no ha sido publicado. Nos conocimos compartió conmigo los Códigos Sagrados, desarrollamos una bobita amistad y hemos venido en conjunto promoviendo y dando a conocer los Códigos Sagrados.

Diana a su vez presenta a Carolina, la conoció hace dos años en un grupo de lectura de libros, le comenta que hace parapente y que tenía una empresa de materias primas. Encuentran que tiene una amiga en común que también hace parapente. La amiga vive en San Diego y Diana la llamó a comentarle su nueva amistad y recibe como respuesta dígale que le cuente, estuvo seis meses secuestrada y se voló. Escribió un libro sobre eso. Me compré el libro y me lo leí en seis horas. Me dí cuenta del talento de Carolina para escribir y del corazón para vivir esa situación. Entonces le pedí que revisara mi libro. Comenzamos a intercambiar conocimientos sobre los Códigos sagrados y terminamos publicando un libro: “Maual de Códigos Sagrados”.

LIBROLibro

Para el libro recibieron el apoyo del Maestro Agesta, un abogado Javeriano que vive en una finca cerca de Manizales, muy uraño y reservado, a quien finalmente pudieron conocer.

Los Códigos Sagrados son unos números que sirven como herramienta para orar. Son una herramienta de conexión rápida. Los Códigos son ideales para esta vida tan agitada. Los puedes hacer en la ducha, en el trancón. Es una solicitud super resumida. Podemos asimilarlo a los pedidos en una cadena de comida rápida: Combo no 3. Se hace el pedido repitiendo el número 45 veces.

Porque números ¿. Todo es vibración y todo esta interpretado con números. Es el idioma universal. En las obras de arte está escondido el numero áureo o de la perfección, phi, 1.6184. Se utiliza para calcular que tan bello es un rostro, un cuerpo humano, una flor, una obra musical.

Podemos entonces comunicarnos con Dios, con los seres de Luz, con los números. Al repetir un número 45 veces tu mente no alcanza a pensar lo negativo. Este proceso te pone en un estado Alfa.

La mente crea nuestra realidad, pero viene con mucho tema subconsciente. Los problemas que tenemos con la abundancia vienen de ese subconsciente que guarda la información con la que nos educaron. En temas de abundancia por ejemplo, tenemos creencias como: “La plata no crece en los árboles”. “Si no trabaja no gana”. Si lo que creemos es negativo obtenemos resultados negativos. Pero si lo que creemos es positivo, obtenemos resultados positivos. Al utilizar los Códigos Sagrados le transmitimos a nuestro subconsciente esas energías positivas.
Si trabajamos el subconsciente con 545 que son regalos del universo, empezamos a generar en la mente ese regalo del universo. Cuando uno quiere algo realmente con el corazón, le llega. Si lo tiene en la mente lo tiene en la mano. Los Códigos Sagrados son una manera de aprender a pedir.

Nos sentimos tan solo que somos incapaces de pedir algo a la persona de al lado. Pedimos desde la necesidad y la angustia y la carencia. Ahí no hay Fe.

Con los Código Sagrados aprendemos a pedir. Y podemos pedir por uno mismo o por otras personas. Son una herramienta para conectarnos con la abundancia.

Uno puede hacer limpiezas para que se le abran los caminos. En You Tube tienen un proceso de limpieza de bloqueos de 9 días.

Con los Código nunca se interfiere con el libre albedrío de otras personas. Magia Blanca es respetar el libre albedrío de las otras personas desde el amor. No respetarlo es Magia Negra.

Uno no puede pedir que otra persona no muera, Puede pedir que sane. Sanar es morir porque es pasar a otro estado.

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