Conversatorio 130

INTRODUCCION
El pasado jueves asistí virtualmente a la presentación del Dr. Jorge Carvajal “El ABC de la Práctica Clínica en SINTERGETICA, en donde mostró el enfoque, las técnicas y los procedimientos esenciales que están en la base de la eficacia terapéutica del método sintergético.
En la identificación de desequilibrios energéticos utilizando pulso afirmó: “La enfermedad no puede penetrar un cuerpo en equilibro”.
Coincide con las enseñanzas del Dr. Deepak Chopra cuando afirma que “…es nuestro propio equilibrio lo que determina que estemos enfermos o sanos”, y menciona la sabiduría richi, (los sabios de la tradición Hindú e inspiradores de los Vedas), quienes solían decir que “la vida se construye a partir de nuestra participación en ella”.
En opinión de los rishis, “una enfermedad es la secuencia de momentos a través de los cuales vivimos y durante los cuales apreciamos cada brizna de las enormes cantidades de información que se vierten en nuestro interior desde todas las direcciones del universo incluyendo nuestro propio cuerpo”.
Y de como percibimos y reaccionamos a esta información determina nuestro proceso de sanación.
Los richies definían el Ayurveda como “un método para curar los engaños, para arrancar su cualidad convincente a la enfermedad y permitir que en nosotros tome su sitio una realidad mas saludable”.
Las barreras mas limitantes son la que se crean en silencio: culpabilidad, responsabilidad, miedo, sensación de víctima, peso del pasado.
Y por eso la meditación lleva a una “Zona Libre”, no tocada por la enfermedad o por sus limitantes desde la cual podemos liberarnos e iniciar el proceso de sanación.
Con la aparición de un trauma, enfermedad o acontecimiento considerado catastrófico, la persona sale de su zona de confort para enfrentarse al dolor, y desde allí iniciar un Viaje del Héroe para finalmente, pasando por la “Noche Oscura del Alma” y la desesperación, encontrar un nuevo camino que le permita retornar fortificado. De este Viaje trataremos en algún Conversatorio futuro, pero debemos considerar que ante la ocurrencia del trauma tanto la persona como aquellas cercanas a su alrededor inician cada una su propio viaje.
Con la Física aprendemos que todos los cuerpos buscan reposo en un punto de “equilibrio estable”. El ser humano no está exento de esta ley. Todos buscamos nuestra “Zona de Confort”. Aquí vivimos muy bien porque aprendemos a manejar nuestros miedos, nuestros traumas de infancia, minimizamos la zozobra y nuestra vida transcurre en un aparente “Valle de la Felicidad”.
Consideramos que la vida no tiene más propósito que buscar ese “equilibrio estable”, y nos olvidamos que la búsqueda del Propósito y su vivencia son un proceso descrito magistralmente por Joseph Campbell. Es la paradoja del sanador herido capaz de curar a otros pero no a sí mismo. En esta leyenda Hércules hiere accidentalmente a Quirón, el centauro, en una pata, con la espada que había utilizado para matar a la Medusa y que, al estar impregnada con la sangre de esta, su toque era mortal. Quirón al ser hijo de Cronos, un Dios, es por lo tanto inmortal, pero queda marcado por la herida que le causa dolores insufribles. Según el mito, buscando una cura para su mal, el centauro descubre la medicina.
En el proceso que iniciamos al enfrentarnos a un trauma que nos saca de la Zona de Confort nuestro espíritu recorre un camino de purificación hasta encontrar la luz de la unión con el Creador. En este recorrido llegamos a un momento de crisis, la noche oscura del alma, en el que las disciplinas espirituales de repente parece que pierden todo su valor; la oración tradicional es extremadamente difícil e ingrata por un período extendido de tiempo durante esta “noche oscura.” El individuo puede sentir que como si Dios lo hubiera abandonado de repente.
San Juan de la Cruz relata este proceso, compartido por todas las religiones y culturas. En los Salmos 13, 22, y 44 el rey David, sufre confusión seria y angustia ante Dios. Jesucristo también pudo haber experimentado tal crisis, cuando pronuncia Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? en la cruz, antes de morir. La Madre Teresa de Calcuta en sus cartas describe el proceso por el cual está atravesando. El Sufi Andaluz Abad al-Runndi describe un sentimiento similar al de San Juan de la Cruz. El autor budista Daniel Ingram señala que el budismo vipassana con sus cinco pasos de disolución antes de encontrar el camino, el sufismo, el cristianismo, los cabalistas, los hindúes, todos hablan de la noche oscura como un proceso inherente a el avanzar en el camino de la sabiduría de la mente y del cuerpo.

Viaje del Heroe

Y no hay noche más oscura que el conocimiento de que vamos a morir en un tiempo muy cercano.
Hoy la Dra. Carmenza Ochoa se referirá a la etapa final de este viaje iniciado por paciente y familiares y como mitigar su dolor.
Carmenza inicia su presentación preguntando a los asistentes: ¿Por qué están aquí hoy?
Obtiene respuestas muy diversas:
– “Vivo sola, y por lo consiguiente tengo una responsabilidad conmigo y con mi familia. Yo firme mi declaración de morir dignamente con mi hermana y mi cuñado como mis testigos.
– Yo quisiera que me desenchufaran sin médico interviniendo en mi decisión.
– Siempre he pensado en firmarlo y siempre lo aplazo.
– Soy médica y como tal tengo la misión de salvar vidas. Sin embargo he visto morir muchos pacientes adultos y niños y quiero acercarme al tema.
– Conocí a un señor de 40 años que optó por la Eutanasia. Lo sentí mucho.
– Por curiosidad. Se que es una cita inevitable y cuando llegue el momento tomaré la decisión del caso.”
A continuación hace otra pregunta: “ Si supieran que van a morir mañana que harían hoy?
– “Sanaría las relaciones con algunas personas.”
“ Y por que no lo hace? Que les asegura que no se van a morir mañana ?”.
“Estamos vivamos”.
“Morir bien o mal es una decisión de uno y no de los de al lado”.
“Uno se muere como ha vivido”.
“El 80% de las personas muere en un hospital y no en su casa”.
Uno de los asistentes relata las sensaciones y emociones al ser diagnosticada con cáncer. “Pánico”. “Mis hijos…van a estar bien aunque les haga mucha falta. Es la fuerza de la vida”.Después de haber sido diagnosticada con una enfermedad terminal y haber sobrevivido al diagnóstico, Beatriz Kopp de Gomez creó la Fundación Derecho a Morir Dignamente”.
“El 75% de los costos de medicina los gastan las personas en los últimos seis meses de vida.”
“En la sociedad no se habla del tema de la muerte. En la sociedad hay la cultura de que una muerte mala es un castigo por mal comportamiento”.
“Pero…La muerte es sencillamente la culminación de la vida”.
“En la vida cada uno define su “calidad de vida”, sus condiciones personales, y define que cosas son negociables y cuáles no”.
La trágica muerte de una joven pariente de Beatriz Kopp de Gómez marcó su vida para siempre. Años después ella leyó en el periódico The New York Times un texto publicado por la organización “Concern for Dying”, el cual presentaba testimonios reales de pacientes que habían firmado un documento que les garantizaba acceder a un buen morir y sus familias contaban cómo ello había sido de gran ayuda, en contraste con los casos en los que no existió dicho documento, en los cuales no se pudo hablar de una muerte digna. La Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente fue creada el 1 de agosto de 1979 bajo el nombre Fundación Solidaridad Humanitaria, por la filántropa Beatriz Kopp de Gómez y un grupo de médicos y abogados, con el objetivo de dar a conocer la posibilidad de expresar mediante un documento la voluntad de una muerte digna cuando una enfermedad o accidente haga imposible un buen vivir. En el año 1983 la Fundación cambió su nombre por el actual.
El tema de la muerte es un tema del cual no hablamos. En nuestra cultura una buena muerte es un premio y una mala muerte es un castigo.
La muerte es la culminación de la vida y como tal hay que entenderla y afrontarla.
Cada persona tiene una definición propia de “Calidad de Vida”. Y cada uno tiene aspectos de es calidad de vida que no son negociables.
La muerte Digna es un derecho humano. El derecho a morir dignamente es una extensión natural del derecho fundamental a vivir dignamente.
Hace referencia a la garantía que tienen las personas de ejercer su autonomía al final de la vida. Este no es un derecho unidimensional, sino un conjunto de facultades que le permiten a un individuo o quien lo represente válidamente ante la Ley, tomar decisiones libres e informadas y tener control sobre el proceso de su muerte, imponiendo límites a terceros, familia, profesionales de la salud y Estado, sobre lo que puede o no hacerse en lo que concierne a su cuerpo, integridad y vida.
De todas estas disposiciones aquella que tradicionalmente se destaca, y cuya protección ha sido el objetivo de los esfuerzos de diversas organizaciones en el mundo, es la de poder solicitar, cumplidos los requisitos de Ley, la muerte anticipada. No obstante, el derecho a morir dignamente y la eutanasia, no son conceptos idénticos, sino que esta última es un mecanismo para garantizar la primera.
Son diversas las decisiones que puede tomar una persona o quien lo representa al final de la vida y que hacen parte de la muerte digna. La más frecuente es el respeto a la voluntad para permitir que el proceso de la muerte siga su curso natural en la fase terminal de la enfermedad, en ausencia de sufrimiento. Esto incluye que la persona o quien lo representa, pueda optar por cuidados paliativos.
Entre otras de las decisiones que se pueden tomar en el marco de la muerte digna, se encuentran: la posibilidad de elegir si se desea o no ser informado sobre la enfermedad que se padece y el pronóstico de ésta; consultar o no una segunda opinión; el sitio donde se quiere morir (casa o hospital); de quiénes se desea estar acompañado; si se quiere o no apoyo religioso, espiritual o moral; quién desea que los represente; si se quiere ser o no donante; y quiénes pueden acceder a su información clínica.
Para poder garantizar el derecho a una muerte digna, incluso cuando la persona se encuentra en un estado en el cual no cuenta con las facultades para expresar sus deseos, es necesario que pueda dejar por escrito de forma previa su voluntad sobre uno o varios de los aspectos antes mencionados, de ahí que dicho documento se denomine voluntad anticipada.
De igual forma que dentro de la sociedad las personas se preparan para la llegada de una nueva vida, también debemos hacerlo para acompañar a los seres humanos al final de ésta, de tal manera que los individuos no sientan que son una carga social, para el sistema de salud o para la familia. La dignidad de la muerte está determinada por los valores, creencias y necesidades de cada individuo, y el respeto a este momento trascendental dentro de la vida de todo ser humano, es un deber profesional y una responsabilidad social que debe ser garantizada.
Procedimientos
Cuidados paliativos
Son los cuidados apropiados para el paciente que padece una enfermedad terminal, crónica, degenerativa e irreversible donde el control del dolor y otros síntomas, contemplan no solo el apoyo médico, social y espiritual, sino también el psicológico y familiar.
El objetivo de los cuidados paliativos es mejorar la calidad de vida -en lo posible- para el paciente y su familia. Excluye la aplicación de medidas artificiales y procedimientos inútiles cuando la enfermedad se encuentra en un momento irreversible.
La medicina paliativa considera el morir como un proceso normal.
Readecuación de medidas asistenciales
Hace referencia a la adaptación de los tratamientos a la situación clínica del paciente, es decir, consiste en retirar, ajustar o no suministrar algún tratamiento para prolongar la vida de un paciente sin esperanza de recuperación.
Sedación terminal
Es la disminución deliberada de la consciencia del enfermo terminal, una vez obtenido el oportuno consentimiento del paciente y la explicación a su familia, con el objetivo de evitar el sufrimiento causado por uno o más síntomas que no se pueden controlar médicamente.
Eutanasia
Acto médico, sinónimo de homicidio por piedad, con el cual se busca terminar la vida de una persona, que de manera consciente, así lo ha solicitado ante el sufrimiento que padece y la imposibilidad de un tratamiento curativo, pues la enfermedad es irreversible.
Suicidio médicamente asistido
Es la ayuda médica para la realización de un suicidio, ante la solicitud de un enfermo terminal, proporcionándole los fármacos necesarios para que él mismo se los administre.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la muerte digna?
Hace referencia al conjunto de actividades que permiten acceder a un buen morir. Contempla desde el conocimiento del estado en el que se encuentra la enfermedad hasta el acompañamiento médico para aliviar los síntomas que se presentan, así como la preparación emocional, espiritual y legal para la misma.
¿La muerte digna en Colombia es legal?
Si, la Sentencia C-239 de 1997 dejó en claro la posibilidad de acceder a un homicidio por piedad, en tanto el buen vivir de una persona se vea comprometido por cuestiones médicas. Adicionalmente, en 2014 se elaboró un protocolo para la aplicación de la eutanasia, el cual debe ser de obligatorio cumplimiento, en caso tal de ser justificado y solicitado por la persona, según resolución de 2015.
¿La eutanasia es el único método de muerte digna?
No, la eutanasia es tan solo uno de los métodos existentes para hacer efectivo el derecho a morir dignamente. Para tomar una decisión con relación al mecanismo que desea utilizar, se recomienda ponerse en contacto con personal de la Fundación, el cual le brindará asesoría frente al procedimiento que resulta más indicado, teniendo en cuenta su condición de salud.
¿Quién toma las decisiones médicas?
¡Usted mismo!, siempre y cuando su condición médica se lo permita. De lo contrario, el formulario “Esta es mi voluntad” servirá de constancia para dar cumplimiento a su derecho a una muerte digna.

¿Cuáles deberes tienen los testigos que firman con usted el documento “Esta es mi voluntad?
Son aquellas personas que podrán deberán hacer respetar su voluntad, en caso tal que su condición médica no se lo permita.
¿Qué pasa si no se firma el documento “Esta es mi voluntad”?
Cuando no se ha firmado el documento “Esta es mi voluntad”, el derecho a una muerte digna sólo podrá ser garantizado si su familia o su médico conocen de manera detallada su deseo de morir cuando sea inútil cualquier tratamiento clínico, ante el estado en el que se encuentra la enfermedad. Sin embargo, el cumplimiento de su voluntad queda sujeto al acuerdo unánime al que lleguen su familia y el médico tratante.
¿Con quién se debe hablar acerca de la voluntad de tener una muerte digna?
La familia y el médico del paciente deben estar informados sobre el deseo de la persona, con relación al acceso a una muerte digna. Adicionalmente, personal espiritual y psicológico serán de gran ayuda para la toma de decisiones.
La Religión Católica acepta los principios de la muerte digna:
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO A LOS PARTICIPANTES EN LA REUNIÓN DE LA REGIÓN EUROPEA DE LA ASOCIACIÓN MÉDICA MUNDIAL
“Al venerado hermano
Mons. Vincenzo Paglia
Presidente de la Academia Pontificia para la Vida
Le envío mi cordial saludo así como a todos los participantes en el encuentro regional europeo de la World Medical Association sobre los temas del llamado «final de la vida», organizado en el Vaticano junto con la Academia para la Vida.
Vuestro encuentro se centrará en los interrogantes que se refieren al final de la vida terrenal. Son interrogantes que siempre han interpelado a la humanidad, pero que hoy asumen nuevas formas debido a la evolución del conocimiento y de las herramientas técnicas puestas a disposición por el ingenio humano. De hecho, la medicina ha desarrollado una capacidad terapéutica cada vez mayor, que ha permitido superar muchas enfermedades, mejorar la salud y prolongar el tiempo de vida. Por lo tanto, ha desempeñado un papel muy positivo. Por otro lado, hoy también es posible prolongar la vida en condiciones que en el pasado no se podrían ni siquiera imaginar. Las operaciones sobre el cuerpo humano son cada vez más eficaces, pero no siempre son decisivas: pueden mantener funciones biológicas que se han vuelto insuficientes, o incluso reemplazarlas, pero esto no equivale a promover la salud. Se requiere, pues, un suplemento de sabiduría, porque hoy en día es más insidiosa la tentación de insistir en tratamientos que producen efectos poderosos en el cuerpo, pero a veces no ayudan al bien integral de la persona.
El Papa Pío XII, en un discurso memorable dirigido hace 60 años a los anestesistas y especialistas en reanimación, afirmó que no es obligatorio utilizar siempre todos los recursos potencialmente disponibles y que, en casos bien determinados es lícito abstenerse (cf. Acta Apostolica Sedis XLIX [1957], 1027 – 1033). Por tanto, es moralmente lícito renunciar a la aplicación de los medios terapéuticos, o suspenderlos, cuando su uso no corresponde a ese criterio de ética y humanidad que se denominará en lo sucesivo «proporcionalidad de la cura» (Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración sobre la eutanasia, 5 de mayo de 1980, iv: Acta Apostolicae Sedis LXXII [1980], 542-552). El aspecto peculiar de este criterio es que toma en consideración «el resultado que puede esperarse, dadas las condiciones del enfermo y de sus fuerzas físicas y morales» (ibid.). Permite, por lo tanto, llegar a una decisión que se califica moralmente como renuncia al «ensañamiento terapéutico».
Es una decisión que asume de manera responsable el límite mortal de la condición humana, en el momento en que se da cuenta de que no se puede contrarrestar. «Con esto no se pretende provocar la muerte; se acepta no poder impedirla», como especifica el Catecismo de la Iglesia Católica (n.° 2278). Esta diferencia de perspectiva restituye humanidad al acompañamiento del morir sin abrir justificaciones a la supresión de la vida. Notamos, de hecho, que no activar o suspender el uso de medios desproporcionados, equivale a evitar el ensañamiento terapéutico, es decir, a llevar a cabo una acción que tiene un significado ético completamente distinto de la eutanasia, que sigue siendo siempre ilícita, ya que se propone interrumpir la vida dando la muerte.
Ciertamente, cuando nos sumergimos en la concreción de las coyunturas dramáticas y en la práctica clínica, los factores que entran en juego a menudo son difíciles de evaluar. Para determinar si una intervención médica clínicamente apropiada es efectivamente proporcionada, no es suficiente aplicar mecánicamente una regla general. Es necesario un cuidadoso discernimiento, que considere el objeto moral, las circunstancias y las intenciones de los sujetos involucrados. La dimensión personal y relacional de la vida —y de la muerte misma, que sigue siendo un momento extremo de la vida— debe dar, en el cuidado y el acompañamiento del enfermo, un espacio adecuado a la dignidad humana. En este camino, la persona enferma tiene el papel principal. Lo dice claramente el Catecismo de la Iglesia Católica: «Las decisiones deben ser tomadas por el paciente, si para ello tiene competencia y capacidad» (ibid.). Es él, en primer lugar, quien tiene el derecho, obviamente en diálogo con los médicos, de evaluar los tratamientos que le ofrecen y de juzgar su proporcionalidad efectiva en la situación concreta, y de renunciar necesariamente si dicha proporcionalidad faltase. No es una evaluación fácil en la actividad médica actual, donde la relación terapéutica se fragmenta cada vez más y el acto médico debe asumir múltiples mediaciones, requeridas por el contexto tecnológico y organizativo………………”

PROCEDIMIENTO DE AFILIACIÓN
1- Diligenciar el documento “ESTA ES MI VOLUNTAD I” y si desea incluir en su voluntad la Eutanasia, diligenciar también el documento “ESTA ES MI VOLUNTAD II”
2- Firmarlo por usted y dos testigos que harán respetar su voluntad, quienes deben estar informados, así como sus demás familiares, de sus expectativas y deseos con relación a la enfermedad y la muerte.
3- Enviar una copia a la Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente para registrarlo en nuestros archivos y remitirle su carné de afiliado. La Fundación actúa como garante y guardián de su decisión.
4- Entregar copia del documento a sus testigos
5- DMD expide un carné a cada persona que se afilia, con vigencia de dos años, al final de los cuales debe ser renovado.
Los principales temas tratados por la Dra. Carmenza Ochoa se encuentran en la siguiente presentación:

TALLER PREPARÁNDONOS PARA MORIR 2017

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